Apreciar en Ocio Digital
Los speedruns de videojuegos nos muestran una forma de jugar rápida y eficiente, pero a menudo nos privan de la esencia de la experiencia. En este artículo, exploramos cómo encontrar la belleza en lo lento y la profundidad del ocio digital, preguntándonos cuánto hemos perdido en nuestra búsqueda de la eficiencia.
- La prisa para completar juegos a menudo nos aleja de la verdadera experiencia.
- Explorar un videojuego va más allá de cumplir objetivos: es una aventura en sí misma.
- La nostalgia por los tiempos en que jugar significaba sumergirse sin distracciones.
- La importancia de apreciar cada detalle y momento del juego.
- Reevaluar nuestras prioridades en el ocio digital en tiempos donde el tiempo es un lujo.
Tiempo estimado de lectura: 7 minutos
Tabla de Contenidos
La cultura del speedrun
La escena que viene a mi mente es la de un speedrunner atacando Bob-omb Battlefield en Super Mario 64. Es un borrón. Mario salta, se lanza, rebota en una pendiente y, en un abrir y cerrar de ojos, el jugador ya tiene la estrella en la mano. Lo que a mí me llevó veinte minutos de exploración infantil, a ellos les toma apenas segundos. Es un espectáculo fascinante, pero, ¿a qué costo?
La exploración como arte
Crecí con la Game Boy de mi hermano y la PlayStation de mis padres. Recuerdo horas perdidas en los primeros Grand Theft Auto, simplemente conduciendo por la ciudad, o en Ocarina of Time, pescando en el lago Hylia solo porque era un momento de paz.
Explorabas porque era la única forma de avanzar. No había un cronómetro ni un ranking mundial. Solo el mando y un mundo esperando ser vivido. ¡Eso era jugar realmente!
El dilema del tiempo en la vida adulta
La vida adulta nos ha metido en una espiral donde el tiempo es un bien de lujo. Volvemos a casa después del trabajo y nos encontramos con un catálogo inmenso en Steam o Game Pass. Muchas veces, optamos por la eficiencia, buscando el juego que nos dé más «horas de contenido por euro». Esta obsesión por el backlog nos roba la esencia del ocio: el puro placer de la experiencia.
La belleza en lo inútil
Recientemente, me encontré en un juego de exploración indie, donde no hay puntos de mira ni flechas. Me dejé llevar por el ambiente sonoro y por la simple acción de caminar. Y sucedió algo mágico: me sentí como aquel niño de la PlayStation, sin prisa, sin agenda.
La verdadera eficiencia del ocio es recargar el alma, encontrar belleza en lo inútil y dejarse llevar.
Reflexionemos sobre nuestras experiencias
No digo que los speedruns sean malos. Son una expresión increíble de dedicación. Pero a veces, se nos olvida que la maestría también reside en la profundidad. En el arte de sumergirse. Nos perdemos la experiencia completa al correr hacia la meta.
Quizás, deberíamos considerar que la verdadera victoria en el ocio digital no es cruzar la meta en tiempo récord, sino disfrutar de cada paso del camino, incluso si eso significa no «ganar».
Así que la próxima vez que juegues, date un respiro. Detente a observar, escuchar y sentir. Y recuerda, si te encuentras intentando pasar rápido por un juego, tal vez sea el momento de cambiar el mando por una mirada curiosa.
Porque al final, en la vida moderna, a veces hay que recordar que en lugar de ser un speedrunner de tareas, ¡ser un explorador en un mundo lleno de píxeles también puede ser un gran logro!